viernes, 11 de enero de 2013

“Martha y María"


The Rev. Fr. Melvin Doucette, African Missionary/ 1704 Palmer Road, RR 2

Tignish, PE (Prince Edward Island) COB 2BO / CANADÁ

Tel: 902-882-2004 / E-mail: melvin.doucette@bellaliant.net

 

 

PADRE MELVIN DOUCETTE

 

Viernes 11 de enero de 2013

 

“Martha y María"

 

(Lectura del Evangelio según San Lucas 10: 38-42)

 

“Mientras iban de camino, (Jesús) entró en cierta aldea, y una mujer de nombre Marta le recibió en su casa.  Ésta tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba sus palabras.  Pero Marta andaba muy afanada con los quehaceres del servicio.  Al fin, parándose, dijo: -‘Señor, ¿nada te importa que mi hermana me haya dejado sola en el servicio?  Dile, pues, que me ayude.’  Y respondiendo, le dijo el Señor: -‘Marta, Marta, te inquietas y te turbas atendiendo muchas cosas, cuando una sola es necesaria.  María ha escogido para sí la mejor parte, que no le será quitada’.”

 

Queridos amigos:

         Agradezco al Señor por el día lindo que tuvimos ayer.  Estuvo soleado y con una temperatura templada.  Ayer por la tarde tuve una cita con el médico y me dio un buen informe.  Había ido a principios de semana para hacerme un análisis de sangre y otros más.  Todos salieron muy bien.  Así que me alegra anunciar que estoy bien aunque aún tengo diabetes.  Agradezco al Señor por cuidarme bien.

(A continuación encontraréis el mensaje de Nuestro Señor, el Hijo de Dios, entregado al Padre Melvin.  Jesús le habló con estas palabras:)



         “Os bendigo, Mi hermano Melvin y todos Mis hermanos que vivís en cada país del mundo.  Conocéis la historia de las dos hermanas: Martha y María.  Martha era la mujer activa, mientras que María era más espiritual y le encantaba escucharme.  Un día, cuando estaba en su casa con los Apóstoles, María vino y se sentó a Mis pies para escuchar lo que tenía que decir, mientras Martha estaba ocupada preparando algo para comer.  Por supuesto que Martha quería que su hermana la ayudara.  Sentí que no era tan importante la gran comida que Martha estaba preparando.  Soy su Salvador, así como el vuestro, y tenía algo que decirles.  Es por eso que les dije que María había tomado el mejor lugar porque estaba escuchando Mis palabras y contemplándolas.  Martha no escuchaba nada y corría de aquí para allá preparando la comida.  Como podéis ver, María había tomado el mejor lugar porque estaba haciendo lo que Yo quería.  Vosotros también, hermanos Míos, debéis escucharme.  Os hablo a través de la Biblia, especialmente los Evangelios, y también os hablo cuando contempláis.  Escuchad cada día lo que tengo para vosotros.  Os amo a todos.”

 

Padre Melvin

 

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